Ya lo decía una famosa serie de televisión, "No pasa nada bueno a partir de las 2 de la mañana", aunque también decían lo contrario, "Todo lo bueno pasa a partir de las 2 de la mañana"... ya os podéis imaginar por dónde van los tiros, con muchas ganas de ir a la auténtica Oktoberfest y los vuelos directos a Múnich excesivamente caros ya que faltaban un par de semanas para su inicio (de finales de septiembre a principios de octubre según el año). Si la organizas con tiempo el vuelo y alojamiento os puede salir relativamente asequible, pero con tan poco tiempo nuestra opción fue ir a Frankfurt Hahn y de ahí ruta en coche hacia Múnich. Tres días y tres noches, 1073 kilómetros a las espalda pasando por Nuremberg, Múnich, Oktoberfest por supuesto, Stuttgart, Frankfurt y finalmente Frankfurt Hahn. Pueden parecer demasiados kilómetros para tan poco tiempo pero realmente ha valido la pena.
¿Comenzamos el viaje?
Nuremberg
Llegada de noche al aeropuerto de Frankfurt Hahn nos dirigimos hacia Nuremberg a unos 341 kilómetros. Aunque ya era muy tarde salimos a "hacer turismo" nocturno por la ciudad, toda para nosotros claro está, no había un alma en la calle. Callejeamos y callejeamos para ver la ciudad en la oscuridad. Os dejo la única foto más o menos decente del momento, que se corresponde con una de las casas con encanto que te puedes encontrar por la ciudad.
Oktoberfest
Por lo general las mesas y bancos para sentarse suelen estar reservados para ciertas horas, pero fuera de esas horas puedes sentarte sin ningún problema.
Aquí os dejo un extracto de vídeo en medio de la fiesta...
Las carpas suelen cerrar entre la 1 y 2 de la mañana en fin de semana. Después la fiesta continúa en el centro de Múnich, aunque ahí ya no llegamos.
Visita a Múnich
A la mañana siguiente, ya hacia el mediodía, tocó una visita rápida por Múnich para ver un poco la ciudad, callejear, comer por los mercados que hay en la calle, etc. etc.
Stuttgart
Después de comer tocó hacer ruta hacia Stuttgart, 232 kilómetros por delante y en una carretera con atascos por obras... mala suerte porque tardamos más de lo debido. Durante el camino se veían paisajes muy bonitos como esta cabaña perdida en el medio de casi la nada.
Cuando llegamos a Stuttgart ya era noche cerrada, pero aún así dimos una pequeña vuelta por la ciudad para que no se diga que estuvimos en ella. Algunos edificios muy bonitos a pies de lagos y parques donde los jóvenes hacían botellón y empezaban una noche larga de fiesta, por lo que aquí había más ambiente que en Nuremberg.
Frankfurt
Nuevamente coche para visita relámpago a Frankfurt, a 204 kilómetros. La llegada fue de madrugada y con una noche de llovizna no muy agradable. Nos fuimos directos a ver algunos de los edificios emblemáticos del centro financiero, de los cuales no recuerdo el nombre ni de qué eran, pero para alguien apasionado por la arquitectura lo sabría seguro.
Después de esta rápida visita tocaba volver al aeropuerto porque el avión salía de vuelta a las 6 de la mañana y aún teníamos por delante 126 kilómetros.
Como veis la visita a todos los sitios fue nocturna y demasiado rápido y sobre todo muchos kilómetros a la espalda y pocas, muy pocas horas de sueño. Pero no lo cambio por ir directo a Munich porque nos perderíamos las experiencias vividas en el resto de ciudades y también os digo que, al menos para mí, la visita a la Oktober llega con un día... y hay que dejar algo para otro año.























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